Por los caminos, de paso en paso, nos nutrimos de paisaje y reverdecemos, haciendo rebrotar la sencilla felicidad de caminar de pié, sobre los propios pies, sientiendo cómo transcurre el tiempo y fijando la mirada en el presente.
Suelo viajar mucho, pero hay viajes especiales que me llevan a mí mismo. Son esas experiencias en las que, acodado en lo externo, recorres rutas interiores, caminos insondables, recovecos insospechados.
Puede que sea uno de los viajes más fascinantes, más cercano y menos conocido. Quizá los paisajes enhiestos y bravíos, encalmados o sinuosos..., sean una buena excusa para recorrer algún camino interior.